15 julio 2009

Vida laberinto


Desperté en un laberinto oscuro, pero hermoso, lo podía distinguir por la luz de la luna llena, me levanté para encontrar el camino, pero claro no iba a ser nada fácil, mientras caminaba recordaba los momentos de mi vida, no fueron de ayuda, pero algo me hizo recordarlos, intentaba evadirlos pero el pensamiento me los devolvía, creí haber caminado kilómetros pero todos en circulo, sentía algo extraño en mi, no estaba asustada ni alegre, no tenia nada, nada en mi, me deje guiar por mi mente dejando que mis recuerdos volvieran, pero no fue así sólo fue momentáneo, no sabia que hacer como dejar pasar el tiempo para que amaneciera luego y quizás así encontrar a alguien que me ayudara a salir de acá y explicarme como llegué a estarlo. Me detuve a mirar la luna junto a las hermosas estrellas que lo adornaban, en él bajaba una mariposa una hermosa mariposa azul se posó en mi nariz, fue mi primer signo de sonrisa, hace tiempo que no lo hacía sin sentir obligación de hacerlo, una brisa refrescante pasó por mi, sintiendo una especial alivio y libertad en mi cuerpo y alma, a la misma vez la mariposa agitó sus pequeñas alas desplazándose en los cielos, no me dio tiempo para pensar cuando mis pies empezaron a correr tras ella sin razón, no me quise detener pues no me sentía mal por parecer una niñita tras su juguete. Pero me detuve ya que entre las nubes del cielo despareció, mire a mi alrededor y el laberinto en el que me encontraba tan solo había un camino, caminé tranquila y un poco más calmada, recorrí por unos minutos y estuvo bien, ya que sin darme cuenta la distinguida mariposa me guió hasta la salida, en él un gigante y hermoso aromo me decía que fuera de aquel laberinto las hermosas extrañezas de la naturaleza seguirían, me detuve placenteramente a observarlo, su aroma y hermoso color expandía paz y armonía, me recosté para seguir contemplando esta tranquilidad y comodidad pero inevitablemente me dormí. Al despertar me hallé acostada en el piso del corredor de mi colegio, furiosa me levante y fui al baño, me mire en el espejo durante horas el timbre había sonado al momento de despertar, pero mi atención desde niña jamás lo fue en torno a mi mundo terrenal, mas bien a mis sueños vivientes que manejan mi cuerpo y mente que sin duda prefería más que a mi inentendible soledad fría y oscura que a los demás espantan y retraen.

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