16 julio 2009

Sueños Perturbados


Tuve un sueño en el cuál caía en un laberinto, pero este no era cualquier laberinto, no, éste en vez de paredes de árbol o de cemento como es de costumbre era compuesto de letras y signos en tono sepia, me di cuenta en mi caída del cielo a la tierra, algo extraño ya que mis sueños la tonalidad en que las vivo son en blanco y negro. Caminé para encontrar la salida y entre los pasillos había un hombre de rodillas sosteniendo su cabeza, vestía de negro, su rostro blanco, pelo negro y largo que le cubría un ojo, me acerqué para hablarle, lentamente acerqué mi mano hacia su abrigo que era muy largo, por cierto, pero se paró rápidamente y empezó a recitar un poema de tipo dramático a mi parecer, salté del susto pero me detuve a observarlo para ver y escuchar lo que recitaba, entre sus fragmentos alcancé a escuchar lo siguiente:
“…oscura, triste y fría es mi vida,
como este cementerio,
me rodean los cuervos,
de seguro a esperar mi muerte,
sin nada más que esperar les sonrío
ya esto para mi no es ningún misterio
pero ellos creen que les temo
y más es para mi una suerte
ya que aunque no lo saben,
estoy destinado a vivir con ellos…”

No me sorprendió escuchar aquel poema de la muerte tan objetivo, sino en su forma de actuarlo, no representaban esas palabras, hacía todos los gestos al revés se movía como loco daba más risa que emoción o susto en conclusión, sobreactuaba al máximo. N aguanté y reí, pero el serio me dijo.- ¿De que te ríes, es por mí? ¿Qué haces aquí? Yo le respondí.- Te daré mis repuestas por orden, me rió de tu forma de actuar tan “sobreactuado” y ¿Qué ago?, bueno viendo mis sueños. ¿Que te hace pensar que este es un sueño?-él me dijo. Es obvio el ambiente, el como llegué aquí, etc.- le respondí. Te equivocas esto es real como tu pelo, tus pies, tus ojos, etc. Todos los que estamos aquí, es por una inquietud que nos impide vivir con normalidad, por ejemplo yo, estoy aquí porque quiero ser un actor reconocido, pero sin embargo aunque use toda mi entusiasmo, energía y hasta el alma misma por querer hacerlo perfecto, me sale horrible, es por eso que estoy aquí y no podré salir hasta que aprenda, un poco inquietante y asustada por lo que me acabó de decir aquel hombre le pregunté.-¿y cuanto llevas acá?- exactamente 0 segundos.- ¿y cómo es eso?_ aquí no hay días horas ni segundos, es infinito, es nada.

Al escuchar esta respuesta me quede helada, por mi mente pasaban mil preguntas ¿será real? y es así, ¿porque estoy aquí? ¿Me quedaré para siempre acá?, estaba asustada y desesperada, pero aquel hombre me miró fijo y se sostuvo de mis hombros y me dijo: ¿Qué puedo hacer para cambiar aquello que ago mal?, eso me hizo dejar de pensar en mi y en las inquietudes que me hicieron por unos segundos salirme de mi casilla, y le respondí; primero que todo todas esas energías y fuerzas que ocupas en aquel poema los usas con exageración, si de verdad quieres representarlo hazlo entendiendo lo que quiere decir, por ejemplo si dice estoy triste, no sonrías ni llores, y hazlo con delicadeza y con sentimientos, ¡haz nacer tu sensibilidad!. Me miró fijamente y me dijo está bien lo haré. Al escucharlo entusiasmado, de inmediato empezó a hacerlo tal como le dije, ahora era increíble parecía un profesional, antes de que terminara la obra me retiré para encontrar la salida, pero mi instinto decía que debía devolverme al lugar, y al regresar a aquel lugar feo y oscuro en donde aquel hombre enfrentaba su inquietud, ya no había nada. Pensé, seguramente cumplió su objetivo y regreso al mundo.
Esto me hizo reflexionar en mí, en el motivo de mi llegada a esta dimensión, país, cuidad o mundo extraño, lo primero que debía resolver era el motivo del porque me encontraba en este lugar y hallar una solución para salir luego de este curioso lugar, mientras lo hacia caminaba y caminaba, perdida entre caminos cerrados, fue tanta mi desesperación que corrí a ojos cerrados, tropecé al toparme con algo que me impidió avanzar cayendo fuertemente al suelo, miré y era una persona una mujer de aproximadamente 27 años, la miré con extrañes ya que se arrastraba por el suelo como gusano y me dijo mirándome con los ojos cristalinos por las lágrimas que soltaba silenciosamente, ¿Te doy pena?. Asustada y sorprendida le respondí; no me da pena me da… miedo, ¿Por qué esta en el suelo? ¿le ayudo a levantarse?, ¡No!- me respondió- estoy aquí porque quiero saber como se sienten estas personas-¿Qué personas?-le dije. Esas personas, lo inválidos, aquellos que no tienen manos o que no tienen pies y que viven limitados a su vida, quiero saber como se sienten para poder salir de aquí, toda mi vida e pasado ayudando a estas personas facilitándoles todo lo que necesitan, dándoles casi todo mi sueldo, viviendo con ellos, pero creo que no es suficiente es por eso quizás esté aquí, y tu ¿Por qué estas aquí? Bueno yo llegué recién y no sé todavía el porque llegué acá. Wow! estás en peor posición que yo creo.- me dijo, y eso que no estoy muy cómoda, yo por lo menos sé lo que me pasa, ¿Que crees que debo hacer para solucionar mi problema? ¿Crees que debería cortarme mis extremidades para sentir de verdad lo que ellos sienten? ¡NOOO!, el acto que tú haces por esas personas es lo máximo, pero esa no es la solución, creo que lo que tu tienes es una excesiva atención por ellos esta bien que ayudes a esas personas lo necesitan, pero no tienes que dejar de vivir la tuya por arreglar la de ellas, tu naciste perfecta y así lo haz sido hasta ahora, por lo tanto debes aprovechar tu vida sin limitarte por las vidas de las otras personas, debes aprender a vivir tu vida, con quienes y cómo aprovecharla. Ella me miro fijamente, se levantó sin dejar de hacerlo, se limpió sus lágrimas y ropa, luego me dio las gracias, se marchó caminando mientras desaparecía. Caminé triste ya que todos los que hasta ahora había conocido habían solucionado su problema, y sólo faltaba yo.

Entre las divisiones del laberinto, en una había un sauce que lo acompañaba un hermoso rió cristalino, ya era de noche a pesar de que ahí no existía las horas, la noche y el día estaban en cualquier momento y de forma repentina. Me senté y me puse a pensar en aquellas personas a las cuales ayudé, ambas vivían su vida de una forma extremistas, que las llevaban casi a la locura, quizás ese podría ser mi problema en parte- pensé. Estaba tan acostumbrada a solucionar lo problemas de las personas que no me fijaba en mis propios problemas, haciendo que estos crecieran día a día sin importarme. Si, me gusta hacerlo, ¿pero cómo hacerlo de una mejor forma? Primero solucionando mis problemas para así darles una respuesta objetiva a quienes aprecio y conozco. Como ellos debo apreciar mi vida y aprovecharla en mi caso, es algo distinto ya que vivo en mis sueños y puedo morir en ellos, me dormí bajo el árbol y cuando desperté me encontré en la plaza principal de mi ciudad, metí mis manos al bolsillo y encontré la lista de compras que me dio mi mamá, corrí al centro y en teatro regional, vi un cartel en donde presentaban a Hamlet y el protagonista era el personaje que vi al principio, el de abrigo negro, seguí mi camino y compré en el almacén lo que salía en la lista, al dirigirme a mi casa, un hombre discapacitado era atendido por una mujer quien le estaba dando una taza de té y un pan diciéndole: ¡Que esté bien lo volveré a ver un día de estos otra vez, cuídese!, se levantó y era la mujer del laberinto pasó por mi lado sin reconocerme, era un poco obvio ya que nunca me había visto solo yo en mis sueños vivientes.

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